3. Organización temporal (ritmo, metro y tempo):

Desde el punto de vista de su organización temporal, la canción alacalufe descansa en un ritmo prosódico libre, ligado y determinado por el lenguaje hablado. Las modalidades interpretativas del canto dan origen a frecuentes repeticiones de palabras o grupos de palabras pertenecientes a los breves textos que condensan el pensamiento poético del indígena alacalufe. Dichas repeticiones ayudan a identificar y delimitar grupos de unidades de tiempo organizadas, por lo general, en torno a un sonido acentuado y/o de mayor duración. Estos grupos dan origen a esquemas rítmicos; y servirán de modelo para el desarrollo rítmico de una canción por medio de procedimientos de repetición y variación flexiblemente unidos al texto. En general, se observa mayor variedad de recursos en la factura rítmica que en la tonal, aunque por excepción suelen encontrarse trozos de ritmo uniforme.

Ritmo libre y fijo.

En el pasado, el ritmo musical alacalufe estaba relacionado funcionalmente con el movimiento corporal y, en particular, con los pasos de la danza (Hornbostel, 1948:74-75). Actualmente, la extinción de las actividades ceremoniales y festivas tradicionales ha significado una ruptura de la energía vitalizadora de la actividad física en la génesis de las organizaciones rítmicas y una dependencia exclusiva del lenguaje hablado. Esto constituye un signo de aculturación musical perceptible en el carácter marcadamcnte logogénico de la música actual.

Al depender la organización temporal del ritmo prosódico, la métrica musical tiende a la irregularidad. Por lo general, no se basa en ordenaciones simétricas o regulares de unidades de tiempo sino, más bien, en ordenaciones que cambian por medio de la adición o sustracción de unidades de tiempo. Es, por tanto, una métrica aditiva.

Métrica irregular aditiva.

Canción del lobo toruno
Intérprete: Alberto Achacaz
717 KB, 22050 Hz 8 Bit Mono
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Una observación cuidadosa de la organización de dichas unidades de tiempo en ésta y otras canciones alacalufes señala que el metro es preferentemente yámbico, trocaico o mixto, con ligero predominio del primero en los repertorios recientes o actuales. Es común, asimismo, la alternancia o inversión de sectores en metro trocaico y yámbico en el curso de una canción. Estos hechos evidentes ponen en duda la siguiente afirmación categórica de Hornbostel (1948:75): "Debido al carácter trocaico básico del ritmo no existe la "anacrusa" en nuestro sentido de la palabra, lo cual implica un alzar antes de la barra de compás y una caída en el tiempo fuerte de un yámbico". En verdad, el uso exclusivo o alternado del yámbico aparece tanto en las canciones del repertorio reciente como del antiguo, recogidas estas últimas por Emperaire entre 1946 y 1948 y por Gusinde entre 1923 y 1924. Este hecho señala su continuidad y antigüedad.

El uso exclusivo de un esquema métrico evidencia una tendencia hacia la regularidad o simetría, pareciendo ser indicador de aculturación musical (véase Ej. 6b). En dichos casos el canto se mecaniza y adquiere una expresión débil, inerte y carente de vida interior. La regularidad total está ausente de la métrica propia de las canciones más antiguas. Su presencia es un signo de cambio musical motivado, quizás, por la exposición de los alacalufes a la música popular occidental difundida por los medios de comunicación.

En cuanto a los hábitos de velocidad, el control metronómico de las canciones alacalufes indica el predominio de un tempo normal moderado. Las unidades de tiempo se suceden unas a otras en velocidad flexible, constante y sin premura, aunque no exenta de algunas desviaciones en su mayor parte cadenciales. Es claro que la velocidad de un trozo se relaciona con el carácter del mismo. En las canciones imitativas zoomórficas del repertorio más antiguo, la velocidad cambia en relación a la caracterización musical. Así, los mamíferos grandes reciben un tempo más lento; y los pájaros pequeños uno más rápido ( Hornbostel, 1948: 66) .

Cabe señalar que la velocidad promedio de la música alacalufe de mayor antiguedad es de MM = 71 (ibid.: 67), apreciablemente más lenta que la de los onas y yaganes. En el repertorio antiguo de origen reciente (1959) el tempo promedio sube levemente a MM = 77. Y, por último, en el de 1971 se evidencia una nueva alza significativa a MM = 90. Creemos que dicho aumento de velocidad tan fácil de cuantificar arroja un testimonio irrefutable de cambio musical. La percepción del tiempo de los alacalufes contemporáneos se ha acelerado, adaptándose al ritmo de vida más ágil de la sociedad chilena. Dicha adaptación se refleja precisamente en el flujo temporal de su música.

 
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